La Obra
El texto
La obra revela los sentimientos de dos extraños, un hombre y una mujer unidos por las circunstancias límite que atraviesan.
Helena descubre a Bruno, un intruso, espiándole en su casa. A partir de ese momento se establece una relación entre ambos en la que afloran sus sentimientos más profundos de una manera irreversible. Sólo el destino puede resolver esta hermosa y compleja relación.
Mar Díez explora en este texto las relaciones humanas desde la soledad de los individuos en una sociedad hostil y marcada por el destino y el infortunio. Los diálogos, escuetos pero rotundos y la construcción de los personajes, sutil pero muy marcada, hace de esta obra un interesante montaje del que resulta difícil desprenderse desde el principio.
Puesta en escena
El planteamiento de puesta en escena es una apuesta por el minimalismo para que los personajes capten la máxima atención del espectador.
Mar Díez plantea con esta propuesta escénica la búsqueda de la esencia del teatro: dos personajes, el texto y los espectadores. Sólo reforzada por los mínimos elementos necesarios para contextualizar las situaciones y con el apoyo de las luces para establecer la línea temporal de la acción y marcar los ambientes.
Un solitario futón de estilo japonés a modo de cama y una silla, junto con los elementos que participan directamente en la acción (una copa, un revólver y unas ligaduras) son los únicos componentes que Mar necesita para componer el espacio en el que se desenvuelve la obra.
El vestuario de los personajes, sencillo pero elegante (una camisa y unos pantalones para ambos), refuerza la construcción de los mismos y su concepción del discurso teatral.